Hola!!
Aqui pasando a dejar capitulo, k hace tiempesito que no dejaba xD Este capitulo esta contado por Jake xDD en el capitulo anterior se me olvido avisarles y creo k no sera el unico contado por él por que van a ser necesarios. En este capitulo hay una parte que ni yo misma me lo esperaba, mis dedos tomaron vida propia y empezaron a escribir xD Sin nada más que decir aqui les dejo el capitulo 18 n___n Capitulo 18.¿Es tiempo de que el alumno supere al maestro?
Jacob eres un estúpido. Me repetía mentalmente enojado con migo. Ella lo había dicho muy bien, soy el mayor idiota que hay en este mundo. ¿Cómo se me había ocurrido decirle todo eso? Claro que la amaba. ¿Cómo odiarla si ella era mi razón de vivir en este jodido mundo? Lo único que había podido hacer era carcajearme para poder evitar que la mirada gélida que tanto me había costado no desapareciera al instante.
-¿Por qué nos sigues si tanto me odias? –Preguntó de pronto algo enojada.- ¡Lárgate!
Como dolían sus palabras, pero yo me lo había ganado por idiota, por tratarla como lo hice. ¡Golpéame! Le rogaba mentalmente pero se limitó a ver hacia delante. No había contestado. No sabía que decirle. La seguía por que había sido un impulso al principio. Quería ver que llegara a salvo por lo menos hasta su casa. Y la única manera en que aquella sanguijuela se creyera todo mi teatrito era hiriéndola de aquella manera. No le podía decir que la amaba con todo mi ser aun que fuera eso lo que quisiera decirle. De pronto Seth se me vino a la mente. Él había dicho algo de seguirlas pero yo le había ordenado que se fuera. Que me dejara solo. Bien, eso me serviría.
-Seth me dijo que viniera contigo, que te llevara por lo menos hasta tu casa… a salvo.
Empezó a reír. No entendía su reacción. Le había mentido lo mejor que pude. ¿Acaso no era creíble eso? ¿Tenía que inventarme algo mejor? Iba a hablar pero ella empezó a decir algo.
- Hazme el favor de darle las gracias a Seth. Por cierto ódiame a mí pero protege a mi hermanito, él te quiere y no tiene la culpa de lo que pasé entre nosotros.
¿Me había creído? Me miró directamente a los ojos. Por unos segundos la coraza que había formado había desaparecido pero rápidamente la coloqué de nuevo. Y otra vez desvió la mirada hacia el frente. Suspiré triste al ver todo lo que hacía, la manera en que actuaba, la mirada fría que tenía en lugar de la alegre y viva que conocía.
-Entiendo tu preocupación. No te preocupes por el chico, sino me encargo yo Leah es más que responsable. –Le contesté para no preocuparla más, me reí mentalmente al saber que esto le enfadaría por lo menos un poco.
Una cuñada muy molesta. Era lo que le había dicho tiempo atrás cuando supo todo lo de los lobos.
Nadie tiene la culpa de lo que pasa entre nosotros ni siquiera tú. Yo soy el único culpable de todo. Pensé en decirle pero no lo hice. El teatrito permanecería más dependiendo de todo lo que soportara callado.
-Solo una cosa más. Tu imprimación no soy yo ¿Verdad?- Agregó cuando pensé en que ya se le había acabado las preguntas. Siempre tan curiosa pequeña. Sonreí ante mis pensamientos.
-¿Quieres la verdad?-Ella asintió mientras volteaba a verme. –No, no lo eres.
Volví a mentirle. ¡Cacheen, tenemos ganador! Ahora me había ganado el lugar al idiota más grande, no solo del mundo, de todo el universo. Me sentí tan culpable. Mi razón de ser, mi única excusa para seguir vivo ahora creía que no era importante para mí aun que fuese todo lo contrario. De pronto una risa proveniente de aquella chupasangre me sacó de mis pensamientos. ¿Acaso se había dado cuenta de que todo era una farsa? Me quedé sin aliento ante esta respuesta. Realmente esperaba que no. Tragué saliva pero al ver que solamente reía el aire regresó a mis pulmones.
Seguimos caminando rumbo a Forks. En todo el trayecto miraba a Miranda que caminaba mirando hacia delante y en ningún instante volteó a verme. Estaba realmente enfadada conmigo. Pero después de un largo trayecto ella empezaba a cansarse, seguía siendo la chica que le gustaba hacer las cosas por si misma sin ayuda de nadie. Le ofrecí mi ayuda un par de veces pero se negaba. Mi paciencia podía ser infinita con ella pero no era el momento de serlo. Le agarré por la cintura y la subí a mi espalda.
Trató de bajarse pero se lo impedí, estaba muy cansada para seguir caminando. Sinceramente no entendía cómo es que había soportado caminar tanto. Agradecí a mis impulsos haberme llevado a seguirlas porque en este instante quien sabe que le hubiera pasado. Tal vez se hubiera desmayado o lastimado más. Y entonces recordé las heridas que había visto esa noche. Miré uno de sus brazos, aun traía las vendas. Toqué el brazo y ella lo movió, aun le dolía. Incluso me pateó. Sus piernas rodeaban mi cuerpo y sus brazos me rodeaban el cuello. Por lo cual la patada me dio en el estomago pero solamente me hizo cosquillas.
De repente dejó de forcejear, se había quedado dormida. Por lo menos descansaría un poco antes de llegar.
Cuando al fin pisamos Forks disminuimos la velocidad, ella iba delante de mí como si fuera la guía. Todas las personas se me quedaban viendo, como si fuera un bicho raro. Reí ante esto, después de todo casi nunca se ve a un chico semidesnudo con una chica dormida sobre su regazo siguiendo a la pequeña guía de ojos rojos. Esto era tan irónico, yo Jacob Black el alfa de una manada de hombres lobo siguiendo al vampiro que hace que su vida sea una porquería.
No quería llegar a la casa de Miranda. Saber que en cuanto lleguemos me tendré que separar de mi razón de vivir me enfermaba. De pronto sentí que ella apretaba un poco más mi cuello entre sus brazos. La bajé de mi espalda. Tenía aún una cara soñolienta, me miró unos segundos y después su cara cambió a una fría. Y sin dirigirme palabra alguna, siguió caminando.
-Tan solo agradece que no te dejé morir allá. –Le comenté al estar a su lado.
Me miró con cara de pocos amigos. Y después un “Muérete” salió de sus labios y al final desvió de nuevo la mirada. Yo me quedé confuso, si que había cambiado con nuestra discusión anterior. Ahora me odiaba. Eso era bueno ¿No? Por lo menos hasta que mi plan se llevara a cabo.
En las siguientes cuadras dejaron de verme como un bicho raro. ¿Desde cuando la casa de Miranda había quedado tan lejos? Por lo menos cada minuto se hacia más largo y, quitando que me quería muerto o mínimo a 100 metros alejado de ella, pasaría más tiempo con mi pequeña Miranda.
Tan solo dos cuadras más y llegaríamos, pero de pronto apareció de la nada el “queridísimo” Richard Kight. Quería estrangular a alguien y él era la persona indicada para eso.
-Hola Mir. – Le saludó pero ella ni caso le hizo, sonreí interiormente ante esto. Volteó a verme enfadado- ¿Qué fue lo que le hiciste Black?
-…- Le miré fríamente, quería golpearlo para descargarme un poco pero no debía hacerlo. Debía mantener la compostura, por lo menos hasta que esa chupasangre saliera de mi vista.-Nada que te importe Kight. Quítate de mi camino sino quieres que te mande volando de un golpe.
Le amenacé, se había puesto delante de mí evitando que continuara siguiéndolas.
-¿Tú y cuantos más? –Comenzó la pelea.
-Mira niño este no es el mejor momento para pelear, así que ya lárgate.-Le grité furioso, me estaba empezando a sacar de mis casillas, si es que no lo había hecho ya.
Miré a la casa de Miranda y ellas ya estaban por entrar. Lo hice a un lado de un empujón y salí corriendo detrás de ellas. Tan solo segundos fue lo que me tomó llegar allí. Al empujar la puerta le vi por última vez, agarró su maleta y pasó a mi lado y yo no supe que decir. La sanguijuela iba detrás de ella y por ultimo un hombre que pensé era su padre. Mis manos se volvieron puños y sin querer la pared golpeé. Él me miró y yo le fulminé con la mirada, me sonrió y sus ojos vi. Un abismo es lo que observé, detuve mis golpes a la pared y la vi partir. Nadie me dirigió la palabra, ni Sandra ni Richard cuando llegó al fin. Caminé furioso por el mismo camino por donde la protegí, quise seguir el auto pero no me atreví. Esa había sido su decisión y yo tendría que aceptarla aun que sufriese mi corazón.
Cuando llegué al fin a La Push vi a Leah, Seth y Bella aun en la casa. Bella se acercó a mí inmediatamente y me abrazó.
-Lo siento tanto. No pude ayudar en nada. –Cada vello de mi cuerpo se erizó al sentir su piel fría en contacto con la mía.
Aun no terminaba de acostumbrarme a la transformación que había tenido mi mejor amiga ya hacia un año. Y que decir de su olor, a penas y lo soportaba pero no podía hacerla a un lado solo por eso. Ella es mi mejor amiga y la persona de la que estuve enamorado por un tiempo. Además yo también apesto para ella. Juraría que si pudiera ella llorar en estos momentos lo estaría haciendo. Le correspondí al abrazo, segundos después la alejé un poco y le sonreí.
-Jake, Jake ¿Dónde esta mi hermana? Dime que la trajiste con tigo. –Al ver al pequeño en aquel estado mi corazón se achicó.
¿Cómo decirle que su hermana se fue? Y que se fue con el corazón roto. Me hinqué para estar a su altura, posé una de mis manos sobre su hombro izquierdo. Sus ojos se volvieron vidriosos. ¿Qué decirle? “Chico, tu hermana se fue pero se fue por que así lo quiso” ¡No! “Lo siento, no pude hacer nada más” Por dios, por que era tan difícil decirle la verdad. Lo miré directamente a los ojos, me recordaba tanto a Miranda. ¡Por un demonio! ¿Por qué tenían que ser hermanos?
-Lo siento. –dije sin más, me levanté y me dirigí a mi cuarto.
Estaba tan enfadado con migo y al mismo tiempo tan destrozado. ¿Cómo me había atrevido a decirle todo aquello? ¿Por qué simplemente no me quedé callado durante todo el maldito trayecto? Tenia tantas preguntas en mi mente y una más difícil de responder que la otra. ¿Las respuestas? Esas si eran escasas.
Me senté en mi cama, observaba cada rincón del cuarto. No sabía que era lo que realmente buscaba. No estaba tan sucio, por lo menos se podía caminar en él.
Las imágenes de ella pasaban por mi mente, todos los momentos juntos pasaban fugazmente. Me dolía estar alejado de mi pequeña Miranda, de mi única razón de mi existencia. Me acerqué a la cómoda que estaba al lado de mi cama y quité algunas cosas de ella pudiendo divisar al fin lo que mi subconsciente estaba buscando. Un portarretratos que estaba boca a bajo, lo sostuve entre mis manos. Sonreí. Una foto de ella cuando era pequeña. ¿Cómo la obtuve? Fácil, se la robé sin que ella se diera cuenta. Lo observé un rato, el objeto estaba tallado a mano. Por mis propias manos y la foto era algo pequeña pero igual era bonita.
En la foto se observaba a mi amada en un sube y baja junto con Quinn. Él tenia una cara de terror mientras que ella tenia una sonrisa de oreja a oreja, en el fondo de esta se podía observar a una mujer muy parecida a Miranda solo que su piel era más blanca que la de ella y su cabello era rubio al contrario del negro de mi pequeña.
Pequeña. Esa palabra la hacia hacer pucheros cuando se lo decía al igual que a Tarquin. Tenían que ser hermanos.
Dejé la foto en su lugar y en ese instante alguien abrió la puerta con fuerza.
-Ey Leah ¿Quieres comprarme otra…? –Al ver a Seth entrar mi pregunta se quedó inconclusa.
Lo observé unos segundos. En su rostro había tristeza, decepción pero a la vez había enojo, furia. Estaba enojado al igual que los demás pero ¿Con migo o con Miranda?
-Jacob.-Habló al fin rompiendo el silencio que se había formado.
-Estas enojado con migo, por dejarla ir ¿Verdad? –Fui directo al grano además eso era más que obvio al ver su mirada.
Él se limitó a sentir. Y de repente me di cuenta que el niño alegre que yo conocía como Seth se había esfumado dando paso al chico que tenia frente a mí escaso de sonrisa o de algún otro gesto amistoso. Acaso estar las 24 horas del día junto a Leah le habían hecho efecto. Me reí un poco al pensar en eso último y él simplemente se limitó a observarme con el seño fruncido.
-Tú sabes que eres mi héroe, mi ejemplo a seguir. –Continuó serio y yo dejé de carcajearme, absolutamente no esta bromeando. –Yo te admiro demasiado, trató de seguir tus pasos. Pero llegó el momento de cruzar mi propio camino, de dejarte atrás.
Le miré interrogante no entendía lo que decía.
-Esta vez me toca a mí ir delante de ti. Luchar contra ti hasta la muerte si es necesario. Es tiempo de que el alumno supere a su maestro.
-¿Qué diablos estas diciendo Seth?
-Hablo…De Miranda.
Mis ojos se abrieron como platos ante su respuesta. ¿Mi amada que tenía que ver? La única razón por la cual podríamos luchar hasta la muerte seria que ella fuera… ¡O no! Mierda, ¿Cómo era posible? Más bien, ¡¿Eso era posible?! Mi mente se puso en blanco, las palabras me abandonaron y no dije nada mientras que él me miraba desafiante.
-Si, ella también es mi imprimación.
Continuará...-.-.-.-.
¿Les gustó?
La doble imprimacion es posible? Seth estara completamente seguro de ello? Y como es que se lo oculto a toda la manada? Esa ultima pregunta tambien quiero saberla yo xDDDD
Jajajajaja
Gracias Geminis por tus felicitaciones y tambien gracias a las demas que leyeron esta loca historia escrita por una escritora aun mas loca
xDD
Bueno espero traerles pronto el proximo capi aun que a penas lleve 1/4 de hoja xD jajaja
Bye! besos n___n_________________
Fue mi primer beso
el tuyo no lo se
lo que si se
es que jamas te olvidare...
Miranda Hope...***Pao_Aiku!
**Taylor es Jacob digan lo que digan.
*Tay is Jake 4ever!
